Archive for the ‘Uncategorized’ Category

The Ethical Slut, al fin traducido!

Miércoles, 16 julio, 2014

Llevo muchos años de okupa, izquierdista, etc, y un muchos entornos libertarios, la idea del amor libre se intenta, pero sin tener mucha idea de que se trata, como lo gestionamos, etc.

Despues de muchos años esperando una fuente de información fiable y completo en castellano, al final nos ha llegado la traducción de Janet Hardy y Dossie Eastin’s The Ethical Slut. QUE ALIVIO poder recomendar una lectura a l@s que no entiendan inglés.

Esto fue el impulso de este blog desde el principio. Al final lo que no he logrado por ser muy ambicioso, se ha logrado – ¡gracias, Miguel Vagalume! Ahora solo nos queda encontrar alguien dispuesto a traducir Opening Up. Pero mientras tanto se ha cubierto mucho terreno….. ¡A leer!

Felices relaciones multiples, queda jubilado este blog!

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Trío en Brasil reconocido como “unión civil”

Miércoles, 29 agosto, 2012

Una noticia que me llego, aquí lo comparto:

http://www.clarin.com/mundo/Reconocen-amantes-union-poliafectiva-legal_0_762523982.html

—–
Reconocen en “unión civil” a un trío de amantes
La relación entre un hombre y dos mujeres fue reconocida como estable. Y les permitieron pactar una separación de bienes en caso de que se termine. Se basaron en que en la Constitución no existe el principio de “monogamia”.

Un hombre y dos mujeres fueron reconocidos a través de una unión como un “trío amoroso estable”, por un notario en una decisión inédita en Brasil. El caso ocurrió en la ciudad de Tupá, en el interior del estado de San Paulo, donde dejaron constancia de la “unión poliafectiva”.

Según el diario local Folha do San Pablo, el trío se unió hace tres meses, pero la noticia tomó estado público recientemente. Informaron que la notaria aceptó la declaración de situación para garantizar los derechos, ya que “no existe ningún impedimento legal”.

“Los declarantes, frente al vacío legal sobre el reconocimiento de esta unión afectiva múltiple y simultánea, intentan establecer reglas para garantías de sus derechos y deberes, pretendiendo que sean reconocidos social, económica y jurídicamente, en caso de litigios entre sí o terceros, teniendo como base el principio constitucional de igualdad”, sostiene la declaración de comunión de bienes.

La mayor experta de Brasil en temas de diversidad sexual y afectiva, María Berenice Dias, vicepresidente del Instituto Brasileño de Familia (IBDFAM), dijo que no existen problemas en asegurar derechos de una relación continua y duradera.

“El principio de monogamia no está en la Constitución, es una conducta cultural. El código civil prohíbe casamientos entre personas ya casadas. Estas personas trabajan y contribuyen y deben tener sus derechos garantizados”, afirmó.

Canciones de poliamor

Miércoles, 6 junio, 2012

poliamorenmexico nos han preparado este maravillosa playlist en streaming de canciones poliamorosas!

http://www.youtube.com/playlist?list=PLDEAF25AF35D4F2A8

¡que disfruten!

OpenCon Catalonia 25-27 de mayo

Sábado, 19 mayo, 2012

El finde hde 25-27 mayo habrá un encuentro poliamoroso internacional en Catalunya:

http://openconcatalonia.wordpress.com

Será en Can Fonsu, una masia en Galliners (un pueblo 130 km de Barcelona entre Girona y Figueres).

Taller de HAI 13-15 Abril 2012 Catalunya

Lunes, 27 febrero, 2012

Que emoción!

Os quería avisar de un taller de fin de semana que ocurirá en abril después de semana santa cerca de Barcelona, que imparte un grupo que se llama HAI (el Instituto de Conciencia Humana). Hacen talleres en varios países pero es la primera vez que vienen a la península o dan un taller en un país castellanoparlante. Los profes tienen mucha sabiduría sobre relaciones y comunicación y viene un equipo de más de una docena de personas de EEUU, Canadá, Inglaterra, Holanda y Alemania para ayudar a impartir este primer taller (de una serie de 8 talleres), un finde muy lindo. A mi me cambió la vida, veo el mundo con otros ojos, más generosos hacia mi mismo, y como resultado soy una persona más capacitada para amar y recibir amor.

Taller de Intimidad, Sexualidad, y Amor
13-15 Abril 2012 – Can Benet Vives (Barcelona)

HAI es una organización sin ánimo de lucro que lleva impartiendo talleres desde 1968  (más de  75,000 personas en Alemania, Australia, Canadá, Inglaterra, Japón, y EEUU han participado).  Sus facilitadores – siempre un hombre y una mujer –  son profesionales enteramente dedicados a ayudar a cada participante a sacar lo máximo de la experiencia. En el taller cuentan con la ayuda de un equipo de más de una docena de voluntários formados.

Te invitamos a un taller vivencial en el que trabajaremos una serie de temas relacionados con la sexualidad, la intimidad y el amor hacia nosotros mismos y hacia otras personas. Es un taller para arriesgarte, abrir el corazón, y volver a casa con las herramientas para continuar creciendo y cultivando relaciones que te hagan feliz.

En el taller se crea un espacio seguro y acogedor en el que realizar un trabajo profundo y transformador sobre :

  • Habilidades de comunicación
  • Las creencias “heredadas” sobre la intimidad, el amor y la sexualidad – cómo nos afectan y cómo descartar las que ya no nos sirven.
  • Barreras a la intimidad en nuestras vidas.
  • La imagen física – desafiar percepciones y juicios negativos
  • Confianza y vulnerabilidad. Cómo expresar y compartir tus sentimientos y quién eres realmente.

El taller está abierto a adultos de cualquier orientación sexual o identificación de género, tanto si estás en una relación como si no. Será bilingüe en castellano e inglés, con interpretes.

El fin de semana del 13-15 Abril 2012

El taller comienza el viernes 13 a las 20h, venir a partir de las 17h para registrarse. Acabaremos domingo 15 a la hora de cenar. Existe la posibilidad de quedarse el domingo por la noche.

Precio del taller: 225€ gastos taller + 133€ alojamiento y comida = total 358€
Devolveremos los gastos del taller si no esten contentos! Hay posibilidad de becas parciales para parados/estudiantes.

CAN BENET VIVES es unaantigua masía del siglo XIX situada en el corazón del Parc Natural del Corredor-Montnegre. Ubicado a 50 km de Barcelona entre el mar Mediterráneo (Calella de la costa) y los picos del Montseny, el lugar es maravillosamente bello y armonioso, en un entorno privilegiado y sumamente cuidado. Ofrece:
  • Sauna finlandesa con capacidad para 15 personas
  • Una piscina de unos 30 metros nutrida con agua natural
  • Caminos por los que se pueden hacer relajantes excursiones

Si te quieres directamente registrarte lo puedes hacer online en
https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?formkey=dEtCNnMybHZFamdWZG9Lb0RNaGk3T3c6MQ

Para reservar plaza, envia 225€ – por transferencia bancaria a:

Brian Russell Krueger
1491 0001 2310 0888 6127
TRIODOS BANK, N.V., S.E.(BIC: TRIOESMMXXX)
(IBAN)  ES44 1491 0001 2310 0888 6127

O, si prefieres, puedes enviar el dinero por paypal, a spain-office@hai.org

Los 133€ de alojamiento y comida hay que pagar en el momento de llegar al taller.

Si tienes dudas o preguntas no dudes en llamarnos o escribirnos

HAI IBERIA
C/Torrent 26
Valldoreix 08197
+34 626 21 63 11 Bea (movil)
+34 644 04 96 88 Brian (movil)
+34 935 90 61 47 (pregunta por Brian)
spain-office@hai.org

http://www.facebook.com/events/183513645085582/

Una amiga nos cuenta su experiencia:

Un amigo tuvo que arrastrarme (casi literalmente) al primer taller de HAI al que fui. El título me echaba un poco para atrás…  “El amor es un milagro” puff, me sonaba a panda de hippies… Pero había visto que mi a mi amigo le habían salido varias hojas y ramas nuevas desde que había empezado con estos talleres, y había visto que había perdido mucha rigdez y era una persona más tierna y cercana… así que pensé, “bueno, voy, por curiosidad, aunque solo sea para que se calle”.   Yo era, (se nota?) una persona bastante  cínica.

Que tengo que decir sobre HAI?

Pues que yo había intentado de  todo para mover las  “piedras” que me pesaban en el alma – desde las drogas hasta el yoga pasando por la terapia y el nomadismo –  y había gastado un montón de tiempo/dinero/energía en  darme contra ellas y/o intentar ignorarlas. Y fue en este taller donde pude mirar a estas grandes cosas imposibles de mover y se convirtieron en cosas llevaderas y partes de mi historia que puedo llegar a querer por lo que me han enseñado.

Todo el yoga y el apoyo de mis amigos seguro que contribuyeron lo suyo pero esta “panda de hippies” han sido un punto de inflexión en mi camino para aceptarme, quererme, ser feliz, confiar, contribuir, ser mejor amiga y en definitiva crecer, y estoy muy feliz de haberme dado la oportunidad, y haber tenido suficiente esperanza para dejarme ir a ese primer taller.

Así que si alguien que te quiere te dice ” ve a estos talleres, son increíbles, verás que me lo vas a agradecer” hazle caso.

Y si nadie te lo dice te lo digo yo…  Ven.

La Sexualidad Hoy

Miércoles, 1 junio, 2011

reenviamos este articulo de Cristina Corbella. La semana que viene voy a ir a Bilbao a un taller de caricias que ella presenta, estoy todo emocionado….

LA SEXUALIDAD HOY

De la potencialidad a la realidad

Desde la Sexología, se está llegando al consenso de definir Sexualidad no como algo que tenemos, como un añadido, y, mucho menos, que tenemos sólo durante una etapa, más o menos larga, de nuestra vida, sino como una dimensión que impregna la existencia de toda persona constituyéndonos en seres sexuad@s. Es decir, no es algo que se tiene sino algo que se es. O, para ser más exactos, que se va siendo. Nos vamos haciendo sexuad@s al mismo tiempo que nos vamos haciendo personas.

Se trata de un proceso en el que se integran múltiples elementos procedentes de niveles tan distintos como el biológico, el psicológico (intelectual, emocional, etc.) y el social, cada uno de los cuales aporta una riqueza tal de variables, de matices, de posibilidades, que su combinación va a ser única en cada persona. Es decir, nuestra forma de ser, de vivirnos o de expresarnos como seres sexuad@s que somos, va a ser personal, singular, única y va a ir evolucionando y enriqueciéndose a lo largo de nuestra vida.

Evolutivamente, nuestro cuerpo está preparado para el placer, el contacto, la intimidad y la vinculación. Nuestra postura bípeda nos ha proporcionado la posibilidad de liberar las manos, ya no necesarias para trasladarnos, manos libres, con dedos que acaban en yemas sensibles y no en garras o pezuñas, manos preparadas para tocar, acariciar, abrazar… para la comunicación y el placer. La posición de los senos y de los genitales, más frontales que en otros animales, propician el encuentro de frente, vis a vis. Por otra parte, el hecho de que en la mujer no se dé el celo, sino que la ovulación sea silenciosa va a permitir una interacción más abierta, voluntaria y social y no sólo con fines reproductivos.

Un cuerpo, que desde el nacimiento viene preparado para el placer (auto o compartido) y la comunicación, con sus más de cinco mil receptores sensoriales salpicados a lo largo y ancho de más de dos metros cuadrados de piel. Una piel sin pelaje, desnuda, que forma una enorme zona erótica en la que cada cual, según su experiencia, irá descubriendo sus rincones preferidos, construyendo su propio mapa erótico, nunca definitivo.

Hermoso panorama el que nos brindan nuestras potencialidades. La realidad puede pintar uno bien diferente. Y, sin embargo, en general, no es necesaria una técnica refinada y sólo al alcance de l@s profesionales para hacerles coincidir.

Los «Cuerpos Danone»

Vamos con los ejemplos. Empecemos con la relación que tenemos con nuestro propio cuerpo. No hay duda de que ésta se va a ver condicionada por diversos factores. Uno de ellos es lo que denominamos «cuerpos danone» y no por hacer publicidad sino porque con el sólo nombre ya podemos saber a qué nos referimos: esos cuerpos de hombre o de mujer, cuerpos con las proporciones y las medidas exactas para ser considerados perfectos. Cuerpos que nos venden y que tod@s queremos comprar. Queremos ser atractiv@s y sabemos que cuanto más nos acerquemos al modelo de turno (varía en el tiempo, con las modas, ¡encima!), más cerca estaremos de conseguirlo. Toda una industria de la estética puesta a nuestro servicio para hacer realidad nuestro sueño. Y si no, ya nos ofrecerán, vía publicidad (o contra-publicidad, según a qué subcultura pertenezcamos), algo que ponernos, algo que tener, que nos haga atrayentes a pesar de no dar con la talla. Quien nos crea el problema nos ofrece la solución.

¿Cual es la factura? En primer lugar, los complejos: allí donde no somos como el modelo, zona de nuestro cuerpo que no nos gusta (el enunciado correcto sería al revés: allí donde no me gusto, zona de mi cuerpo que no coincide con el modelo). Y si no nos gusta, está muerta al placer, no existe ni para nosotr@s mism@s, ni para compartir. Y si existe es para el malestar, para crear distancia.

¿Qué hacer? ¿Resignarnos? ¿Pelear con nuestro propio cuerpo para que consiga esas anheladas medidas (aunque nos dejemos la salud y los nervios por el camino)? Si eso nos asegurara el éxito…

Sentirnos atractiv@s no depende de las medidas de nuestro cuerpo, sino de que nos sintamos a gusto en él.

Una de las condiciones para ello va a ser recuperar esas zonas muertas, hacerlas nuestras, integrarlas en nuestro cuerpo placentero. ¿Cómo? Hay un método realmente simple y, sin embargo, muy efectivo. Receta: elige una zona de tu cuerpo que no te gusta. Es importante que sea una por vez. Durante un mes, dedícale un tiempo, unos minutos, todos los días. ¿Haciendo qué? Dándole atención, una atención «cariñosa». Conoce y reconoce esa zona, no desde el juicio estético, sino desde su potencial sensibilidad. Mírala, acaríciala, siéntela desde dentro. Corta con los pensamientos que te hacen rechazarla: si vas a utilizar la sugestión, que sea a tu favor y no en contra. Es un método sencillo, aunque no fácil, como podrás comprobar si te pones a ello. Prueba y, al cabo de un mes, fíjate si las cosas han cambiado.

Los modelos estéticos también nos van a influir a la hora de establecer relaciones (acercarnos o no a quien nos resulta atractiv@, y no me refiero sólo a sexualmente atractiv@) y en el tipo de relación que vamos a establecer. Lo primero es evidente. Me decía una chica: «entro en un bar, me fijo en la gente, veo a un chico (chica) que me gusta y, lo primero es calificar. Pongamos que está muy bien y le doy un nueve. Yo me pongo un cinco, por eso de aprobarse. Conclusión: ni me acerco». ¿Y si el «nueve» hace caso al «cinco»? ¿Que tipo de relación se va a establecer? ¿De tú a tú, de personas enteras que comparten y construyen juntas esa relación? Probablemente sea una relación de dependencia, de «lo que tu quieras» con tal de retener a ese príncipe azul (princesita rosa). Es un buen sistema para asegurarnos el malestar, la baja autoestima, la degradación, el sufrimiento, etc.

Otro tipo de dependencia, no tan evidente, es el hacer depender al placer de la otra persona. Es el otro (la otra) quien te da placer. Es la trampa más sutil pero más efectiva para alienarnos no sólo de nuestro propio placer, sino de nosotr@s mism@s. Nos coloca, tanto a hombres como a mujeres, en un rol de espectador del destino que nos deparará, si hay suerte, ese «experto» o «experta» que nos haga sentir.

Volvemos a la minoría de edad, a la dependencia, al no tener ni voz ni voto.

Ser conscientes de donde colocamos el placer, si en nosotr@s mism@s o en el otro, nos va a dar una de las claves más importantes en cuanto al bienestar (sexual y personal) se refiere. Es la piedra de toque. El placer está en ti (lo que resulta fácil de descubrir cuando se realiza un trabajo vivencial pero no tanto a nivel de discurso). Colocar el placer en ti significa volver a la mayoría de edad, al protagonismo en tu vida. Tienes algo que decir, algo que aportar. Significa retomar las riendas, explorar e ir descubriendo qué te gusta, qué no, en qué momento, de qué manera. Significa saber pedir o comunicar lo que quieres, saber decir que no (ahora no, de esta manera no, esta propuesta concreta no) a lo que no. Significa hacerte cargo de tu placer, de tu responsabilidad. Significa establecer relaciones desde el tú a tú, desde el compartir y no desde el poder o la dependencia. Significa, en definitiva, irte construyendo como persona también en este área.

El modelo olímpico

Cuerpos danone o no, lo que está claro es que antes o después, gran parte de nosotr@s estableceremos relaciones sexuales. ¿Te acuerdas de la primera vez? ¿Qué edad tenías? Tomate tu tiempo.

¿Has pensado en, por ejemplo, la primera vez que esa personita por la que se derretían tus huesillos te dio un beso y volviste a casa en una nube con una sonrisa tonta (tonta porque estaba ahí sin que tú lo decidieras) que duró varios días? O, ¿has pensado en la primera vez que hubo genitales, penetración y (en el mejor de los casos) orgasmo? Pues no es casual. Este es el modelo de relación sexual al uso. Por algo se llama el acto sexual. Claro que puede ir bien adornado, pero cuando te falta algo, si no se dan algunas de estas cosas, significa que el modelo está actuando. Es decir, no es una forma más de relación entre dos personas (heterosexuales, además) sino la forma.

¿Qué implica? Por una parte centrarse (con más o menos rodeo) en unos pocos centímetros del cuerpo, los genitales, dejando de lado, todo el potencial erótico del resto. Con el agravante de que, por nuestra cultura y educación, puede ser una zona bastante desconocida, sobre todo en las mujeres. Damos el papel protagonista de nuestra película a un actor desconocido del que no tenemos la certeza de cómo va a reaccionar. Reintegrar todo nuestro cuerpo, explorando sus posibilidades (que, si es mutuo, puede ser un juego muy placentero), incluir todos los sentidos ¿has probado a olerle de arriba abajo, después de una ducha? ¿Y a ser olid@?), conocer, explorar, mirar los propios genitales, puede ser una manera de romper con esa estrecha carretera.

Que la práctica reina sea la penetración puede llevar a que si, por la razón que sea, no se da una erección, «ya no se puede hacer nada» ¿Nada?

En cuanto a la mujer, la sola penetración no garantiza que pueda llegar al orgasmo (lo que no quiere decir que no sea placentera, claro). Según los últimos estudios realizados en el estado español por el profesor Carrobles, sólo el 25% de las mujeres llegan al orgasmo por la penetración exclusivamente. Es decir, «lo normal» es no llegar al orgasmo por esta práctica a menos que se incluya otro tipo de estimulación. Me parece un dato importante que viene a romper un mito que ha creado bastante sufrimiento.

El orgasmo se ha convertido, hoy, en la unidad de medida de la satisfacción sexual. Es la meta. Lo que puede hacer que, si no nos damos cuenta, vayamos al encuentro sexual con anteojeras que nos impidan distraernos de ella. El río debe fluir recto a su destino, sin detenerse en ningún remanso por delicioso que sea.

Y esto puede hacer que nuestras relaciones se conviertan en una carrera para conseguir el premio final (además, final), en lugar de un vagar placentero y juguetón, disfrutando de cada momento, buscando el encuentro y el gozo compartido. Una carrera con etapas que ir logrando, lo que puede introducir elementos de ansiedad más que de placer. Se va a la cama a dar la talla como hombre o como mujer. Lo que parece importar son los rendimientos: ¿cuántos? ¿cuántas veces?, más la cantidad que la calidad.

Y si, además, el orgasmo no aparece se puede desencadenar un verdadero drama. Cuando una mujer viene a consulta por falta de orgasmo, su planteamiento no suele ser del tipo: «me han hablado de una forma de placer que no conozco, el orgasmo, y quiero descubrirlo e incluirlo en el abanico de formas de placer que conozco», sino desde el dolor y el sufrimiento, poniendo en duda, muchas veces, su valía como mujer, y no sólo en «la cama».

Descubrir si estamos adscrit@s incondicionalmente al modelo, haciendo de él la única forma de encuentro, con más o menos variación, puede darnos otra de las claves para entender la rutina o el desinterés. Si hacemos un paralelismo con las comidas, e imaginamos que, a partir de hoy, cada vez que tengamos hambre podremos disfrutar de nuestro plato favorito, para comer, cenar, desayunar, picar entre horas, etc., siempre el mismo, ese que nos encanta… ¿durante cuánto tiempo? Elaborar una amplia Carta de Placeres, donde además del menú del día podamos encontrar múltiples platos, desde los más sencillos hasta los más elaborados y originales, puede ser una «tarea» divertida y enriquecedora. Tal vez haya un momento para cada plato, y ¿quien mejor que nosotr@s para decidir cual es el más adecuado o el más apetecible?

Si no nos damos cuenta, podemos estar viviendo nuestras relaciones sexuales no desde nosotr@s mism@s, desde lo que nos gusta, lo que nos acerca y nos ayuda a la comunicación y al placer, sino desde modelos que se nos imponen y que nos dicen lo que tenemos que hacer, cuándo, de qué manera y con quién. Afortunadamente es este un tren al que un@ se puede subir en la estación que quiera. Toda la vida somos sexuad@s y en todo momento podemos ir haciendo para que nuestras relaciones sean más nuestras.

Cristina Corbella Cazalet
Asociación Sexológica GARAIA (Bilbo)


de La Gaya Ciencia – Friedrich Nietzsche

Miércoles, 20 octubre, 2010

Codicia y amor, ¡qué sentimientos y cuántas diferencias nos sugieren cada uno de estos términos! Y, sin embargo, podría ocurrir que se tratara del mismo impulso, pero designado de dos modos distintos; o bien de forma calumniosa desde el punto de vista de los saciados, para quienes este impulso ha tenido ya alguna satisfacción y que temen perder lo que “tienen”; o bien desde la perspectiva de los insatisfechos, de los ávidos, que glorifican consiguientemente dicho impulso porque lo consideran “bueno”. ¿No es nuestro amor al prójimo un impulso a adquirir una nueva propiedad? ¿No sucede lo mismo con nuestro amor al conocimiento, a la verdad y, por lo general, con todo impulso hacia nuevas realidades? Cansados poco a poco de lo antiguo, de lo que poseemos con seguridad, extendemos las manos para recibir lo nuevo; ni siquiera el paisaje más hermoso en el que acabamos de pasar tres meses está completamente seguro de nuestro amor, pues un horizonte más lejano excita nuestras ansias. Es que generalmente despreciamos el bien poseído por el hecho mismo de la posesión.

Nuestra autosatisfacción trata de ser tan intensa que continuamente está convirtiendo cualquier cosa nueva en parte de nosotros mismos -y en esto consiste la posesión-. Estar harto de una posesión equivale a estar harto de uno mismo (se puede sufrir también por estar demasiado lleno; es el deseo de rechazar, de compartir, que puede encubrirse con el nombre honorable de “amor”). Cuando vemos sufrir a alguien, comprendemos gustosamente que se nos ofrece la oportunidad de apoderarnos de él; es lo que hace, por ejemplo, él hombre caritativo y compasivo, que también llama “amor” al deseo de una nueva posesión, encontrando placer en ello tanto como con la llamada a una nueva conquista. Pero donde se revela más claramente que el amor constituye un impulso que incita a apropiarnos de un bien es en el amor sexual; el amante quiere poseer en exclusiva a la persona que desea, quiere ejercer un poder exclusivo tanto sobre su alma como sobre su cuerpo, quiere ser amado por esa persona con exclusión de cualquier otra, permanecer en ese alma y dominarla como si esto fuera para dicha persona su más supremo y deseable bien. Si consideramos que todo esto representa nada menos que privar al resto del mundo del regocijo de un bien y de una felicidad preciosa, que el amante trata de reducir al empobrecimiento y a la privación a todos los demás contendientes y que sólo aspira a convertirse en el dragón de su tesoro, en el “conquistador”, en el explotador más egoísta y carente de escrúpulos y que, a sus propios ojos, el mundo entero resulta indiferente, descolorido y sin valor, estando dispuesto a sacrificarlo todo, a alterar no importa qué orden, a pisotear cualquier otro interés, nos asombraremos, entonces, de que esta avidez y esta injusticia salvaje del amor sexual hayan podido ser ensalzadas y divinizadas hasta ese punto en todas las épocas; nos asombraremos de que de esta clase de amor se haya llegado a extraer incluso el concepto de amor como lo contrario al egoísmo, cuando de lo que se trata es de la manifestación más desenfrenada de este último. Parece que quienes han creado las expresiones usuales del lenguaje en este terreno han sido los no poseedores, los insaciables -que sin duda constituyeron siempre un grupo demasiado numeroso-. Respecto a quienes la suerte había reservado, en este campo, mucha posesión y satisfacción, han dejado escapar indudablemente aquí y allá alguna palabra contra este “demonio furioso”, como es el caso de Sófocles, el más amable y amado de los atenienses. Con todo, Eros se ha burlado siempre de estos blasfemos -que fueron precisamente sus mayores favoritos-. Ahora bien, podemos encontrar sin duda en la tierra una especie de prolongación del amor en el curso del cual esta codicia ávida y recíproca entre dos personas ha retrocedido ante un ansia nueva, un anhelo nuevo, una sed superior y común de un ideal que los supera; pero, ¿quién conoce este amor?, ¿quién lo ha experimentado? Su verdadero nombre es amistad.

– 1882 – La Gaya Ciencia – Friedrich Nietzsche

Enamorado de la vida

Lunes, 25 enero, 2010

Sigue mi viaje a través de las Americas. Al principios de Diciembre, encontré a una pareja que me llevaron a un taller de un grupo que se llama The Human Awareness Institute, y me enamoré del grupo, sus talleres y la vida en general. Los voluntarios de HAI.org llevan 40 años haciendo talleres sobre Amor, Intimidad, y Sexualidad, y son muy caros ($500 un finde) pero para mi la experiencia no tuvo precio.  Finales de Febrero, volveré a hacer el segundo de una serie de ocho talleres de HAI.

No he experimentado mejor droga que el enamoramiento, y seguí quedando en el norte de California por dos meses, profundamente impactado por la experiencia de conocer a dos chicas maravillosas con el proceso que implicó nuestro trio amoroso. Son una pareja de mujeres bisexuales, que llevan 5 años juntas. Al principio estaba mas atraido por una, pero a conocernos mas me enamoré profundamente con la otra, resultando que a veces se falló a quimica con la primera. Era difícil no comparar ni juzgar, y requería mucha comunicación. Las dos tenían momentos de sentirse excluida o celosa que implicaba mi relación con la otra. Pero era una experiencia increíble, y espero poder encontrarme otra vez con ellas en un futuro momento….

Ahora vuelvo a México, el sitio donde aprendí español en 1992. Han pasado muchos años y tengo mucha curiosidad. Intentaré hacer una serie de entrevistas con mexicanos poliamorosos, con el fin de poder hacer una guía al poliamor en español.

El Matrimonio y El Amor

Domingo, 21 septiembre, 2008

Amor, s. Locura temporaria que se cura con el matrimonio.”

Ambrose Bierce del Diccionario del Diablo

Casi cien años han pasado desde la publicación del ensayo MARRIAGE AND LOVE de Emma Goldman, y por suerte la situación de ambos sexos, gracias a feministas como ella, ha ido mejorando considerablemente.

Social y legalmente vamos revisando los castigos adecuados para las personas infieles. Por suerte la mayoría ya no necesitamos la protección del estado y la iglesia para acariciarnos, follar, ni entrar en relaciones intimas. Aunque hoy en día ya no esta bien visto el asesinato ni el encarcelamiento de personas infieles, uno de los principales motivos del asesinato y la violencia domestica siguen siendo los celos, y muchos sienten que éstos justifican este tipo de crímenes)

Creemos que es importante seguir el proceso libertario que lucha por una visión del amor mas amistoso, sensible y libre y menos egoísta, paternalista y destructiva. Ojala que llegue el día en que no confundamos los celos con el amor, y cuando cualquier opresión o daño al supuesto amado es inmediatamente desenmascarada como lo que es: la manifestación de una enfermedad emocional que tiene mucho mas que ver con inseguridad y la posesión que con la amistad o el amor.

Las tradiciones antiguas tardan en desaparecer…  A pesar de la odiosa historia de posesión y dominación sexista que nos cuenta este ensayo, el matrimonio sigue aun hoy teniendo un papel importante en las vidas de las personas. Incluso los que hemos renunciado a el matrimonio por estas razones todavía caemos a menudo en una pareja que se caracteriza por ser duradera, exclusiva, y llena de desconfianza.

Matrimonio y Amor

del libro: Anarchism and Other Essays. Emma Goldman 1911

Existe un concepto generalizado acerca del matrimonio y el amor, y es que son sinónimos, que surgen por los mismos motivos o causas y cubren las mismas necesidades humanas. Como muchos de los pareceres del sentido común, éste no descansa sobre hechos reales, sino sobre supersticiones.
Matrimonio y amor no tienen nada en común; están tan lejos el uno del otro como los dos polos; son, en realidad, antagonistas. Sin duda hay algunos matrimonios que han sido resultado del amor. No tanto porque el amor pueda imponerse sólo a través del matrimonio, sino más bien porque son pocos quienes pueden liberarse por completo de la norma establecida. Existe hoy en día un gran número de mujeres y hombres para quienes el matrimonio no es nada más que una absurda comedia a la que se someten en aras de la opinión pública. De cualquier modo, si bien es cierto que algunos matrimonios están basados en el amor, y siendo igualmente cierto que en algunos casos el amor se prolonga en la vida matrimonial, yo sostengo que lo hace a pesar de, y no gracias a, el matrimonio.
Por otro lado, es totalmente falso que el amor sea consecuencia del matrimonio. En alguna rara ocasión llega a nuestros oídos el caso milagroso de una pareja de casados que se enamora después del matrimonio, pero si nos remitimos a una mirada detenida, encontraremos que se trata de una mera adaptación a lo inevitable. Ciertamente el acostumbramiento del uno al otro está muy lejos de la espontaneidad, intensidad y belleza del amor, sin las cuales la intimidad del matrimonio debe resultar degradante tanto para la mujer como para el hombre.
El matrimonio es ante todo un arreglo económico, un contrato de seguros, que sólo se distingue de un contrato normal de seguro de vida en que obliga más y exige más. Sus beneficios son insignificantemente pequeños si se los compara con la inversión hecha. Al contratar una póliza de seguros, pagamos por ella, quedando siempre en libertad de interrumpir los pagos. Sin embargo, si la prima de una mujer es un marido, ella tendrá que pagar por esa prima con su nombre, su privacidad, su autoestima, su vida misma, “hasta que la muerte los separe”. Más aún, el seguro matrimonial la condena a una dependencia de por vida, al parasitismo, a la completa inutilidad, tanto individual como social. También el hombre paga su peaje, pero como su mundo es más amplio, el matrimonio no lo limita tanto como a la mujer. Siente sus grilletes más que nada en el aspecto económico.
Las palabras de Dante sobre el Infierno se aplican con igual fuerza al matrimonio: “Aquél que entra aquí deja atrás toda esperanza”.
Que el matrimonio es un fracaso es algo que nadie, excepto los más obtusos, podría negar. Basta echar una mirada sobre las estadísticas de divorcio para darnos cuenta de cuán amargo puede ser realmente un matrimonio fracasado. Ni podrá hacerlo tampoco el estereotipado y filisteo argumento de que la permisividad de las leyes de divorcio y la creciente libertad de la mujer justifican el hecho de que: primero, uno de cada doce matrimonios termina en divorcio; segundo, desde 1870 los divorcios han aumentado de 28 a 73 por cada cien mil personas; tercero, que desde 1867, el adulterio, como motivo de divorcio, se ha incrementado 270,8 por ciento; cuarto, que el abandono conyugal se incrementó en 369,8 por ciento.
Súmese a estos alarmantes trazos iniciales todo un vasto acopio de material, dramático y literario, que aclara aún más este tema. Robert Herrich en Together [Juntos], Pinedo en Mid-Channel [En medio del canal], Eugene Walter en Paid in Full [Pagado en su totalidad], y muchísimos otros escritores que examinan la esterilidad, la monotonía, la sordidez, la insuficiencia del matrimonio como elemento de comprensión y armonía.
El estudioso de lo social que reflexione no se conformará con la superficialidad vulgar de la justificación para este fenómeno. Tendrá que profundizar muchísimo en las vidas mismas de los sexos para saber por qué el matrimonio resulta ser tan desastroso.
Edward Carpenter dice que detrás de cada matrimonio está el entorno, de toda una vida, de los dos sexos; entornos tan distintos entre ellos que el hombre y la mujer tendrán que seguir siendo extraños. Separados por una insalvable muralla de supersticiones, costumbres y hábitos, el matrimonio no tiene la potencialidad de desarrollar el conocimiento mutuo y el respeto por el otro, sin los cuales toda unión está condenada al fracaso.
Henrik Ibsen, que detestaba toda simulación social, fue probablemente, el primero en darse cuenta de esta gran verdad. Nora abandona a su esposo, no porque esté cansada de sus responsabilidades ni porque sienta la necesidad de reivindicar los derechos de la mujer -como lo diría una crítica torpe e inepta-, sino porque se hace consciente de que durante ocho años ha vivido con un desconocido y ha parido sus hijos. ¿Puede haber algo más humillante, más degradante que una proximidad de por vida entre dos desconocidos? Nada necesita saber la mujer del hombre, excepto sus ingresos. En cuanto al conocimiento de la mujer –¿es que hay que conocer algo, aparte de su agradable apariencia? No hemos superado aún el mito teológico sobre la carencia de alma de la mujer, donde ella es un mero apéndice del hombre, sacada de su costilla para beneficio del señor, un señor con tanta fortaleza que temía a su propia sombra.
Tal vez la baja calidad del material del cual proviene la mujer sea responsable de su inferioridad. De cualquier modo, la mujer no tiene alma…¿qué hay que saber sobre ella? Además, mientras menos alma tenga una mujer, mayores serán sus activos como esposa y más fácilmente se asimilará a su marido. Es esta esclavitud resignada a la superioridad del hombre la que ha mantenido la institución conyugal aparentemente intacta por tanto tiempo. Ahora que la mujer está haciéndose dueña de sí misma, ahora que se está tomando a sí misma como ser independiente de la gracia de su dueño, la sagrada institución del matrimonio se ve gradualmente minada, y no habrá lamento sentimentaloide alguno que pueda mantenerla en pie.
Prácticamente desde su misma infancia se le dirá a cualquier niña común y corriente que el matrimonio ha de ser su objetivo final, y por eso, su preparación y educación irán directamente enfocadas a esa meta. Así como a la callada bestia se la engorda para el matadero, a ella se la preparará para eso. Pero, extrañamente, se le permitirá saber mucho menos de su función como madre y esposa que lo que sabe el artesano más común de su oficio. Es indecente y asqueroso que una chica respetable sepa algo de la relación marital. Ah, cuánta inconsistencia en la respetabilidad, que necesita de los votos matrimoniales para transformar algo asqueroso en el más puro y sagrado acuerdo, al que nadie osaría cuestionar o criticar. Sin embargo, esa es exactamente la actitud del defensor promedio de la institución matrimonial. La futura esposa y madre, preservada en una ignorancia completa de aquello donde radica su único valor en el campo competitivo, …el sexo. De este modo, entra en una relación con un hombre, relación que durará toda la vida, sólo para encontrar que se siente conmocionada, disgustada y ofendida más allá de todo límite, por el más natural y saludable de los instintos, el sexo. Valga decir que un gran porcentaje de la infelicidad, tristeza, angustia y sufrimiento físico que se padecen en el matrimonio se debe a una ignorancia criminal sobre materias sexuales, lo que es ensalzado como una gran virtud. No es en absoluto una exageración cuando digo que más de un hogar se ha roto por este hecho deplorable.
Por el contrario, si la mujer es libre y lo suficientemente capaz como para aprender los misterios del sexo sin la sanción del Estado o la Iglesia, quedará condenada como totalmente inadecuada para convertirse en la esposa de un “buen” hombre, significando por “bueno” una cabeza vacía y dinero en abundancia. ¿Puede haber algo más violento que la idea de que una mujer adulta, saludable, llena de vida y pasión, tenga que negar las exigencias de la naturaleza, reprimir sus deseos más intensos, minar su salud y quebrantar su espíritu, atrofiar su imaginación, abstenerse de las profundidades y glorias de la experiencia sexual hasta que un hombre “bueno” llegue a su lado para tomarla como esposa? Esto es precisamente lo que significa el matrimonio. ¿Cómo puede acabar un arreglo tal, que no sea en fracaso? Este es un factor en el matrimonio, y no es el menos importante, que lo diferencian del amor.
Nuestros tiempos son de pragmatismo. El tiempo en que Romeo y Julieta desafiaban la ira de sus padres por amor, en que Gretchen se autoexpuso al chismorreo de sus vecinos por amor, no lo era. Si en alguna rara ocasión los jóvenes se permiten el lujo del romance, son rescatados por sus mayores, que les enseñan y disciplinan hasta que se pongan “razonables”.
La lección moral que se inculca a la niña no es que un hombre la despierte al amor, si no más bien: “¿Cuánto?” El único y fundamental Dios de la vida práctica americana es: ¿Puede el hombre ganarse el sustento? ¿Puede mantener a una esposa? Eso es lo único que justifica el matrimonio. Gradualmente esto va impregnando cada pensamiento de la chica; sus sueños no son de luz de luna y besos, de risas y lágrimas; sueña con salidas de compras y mostradores de gangas. Esta pobreza espiritual y sordidez son los elementos inherentes a la institución matrimonial. El Estado y la Iglesia no aprueban otro ideal, simplemente porque éste es el único que necesitan el Estado y la Iglesia para el control de hombres y mujeres.
Sin duda que hay personas que siguen considerando el amor por encima del dinero. Y esto es especialmente cierto para aquel grupo cuyas necesidades económicas le han obligado a hacerse económicamente independiente. El tremendo cambio en la posición de la mujer, forjado por ese poderoso factor, es verdaderamente espectacular, cuando reflexionamos en el corto tiempo transcurrido desde que entró al terreno industrial. Seis millones de mujeres asalariadas; seis millones de mujeres que tienen el mismo derecho que los hombres a ser explotadas, a ser robadas, a ir a huelga, y siempre, a morirse de hambre. ¿Algo más, mi señor? Sí, seis millones de mujeres de todas las edades en cada esfera, desde el más elevado trabajo intelectual hasta la más difícil labor rutinaria en las minas y en las vías del ferrocarril. Sí, incluso detectives y policías. Sin duda, la emancipación es completa.
Pero a pesar de todo esto, sólo un número muy reducido del enorme ejército de mujeres asalariadas consideran el trabajo como cuestión permanente, con la misma perspectiva que lo hace el hombre. No importa cuán decrépito esté, se le ha programado para ser autónomo e independiente económicamente.. Sí, sí, ya sé que nadie es realmente independiente en nuestra rutina económica; pero aún así, aún el más insignificante espécimen de hombre odia, de todos modos, ser un parásito, ser conocido como tal.
La mujer considera su condición de trabajadora como transitoria, pudiendo ser echada a un lado por el primer postor. Esta es la razón por la cual es extremadamente más difícil organizar a las mujeres que a los hombres, “¿Por qué tendría yo que incorporarme a un sindicato? Me voy a casar, voy a tener un hogar”. ¿No se le ha enseñado desde la infancia a considerar esta idea como su más profunda vocación? Aprende, demasiado bien y pronto, que el hogar, aunque no sea una prisión tan grande como la fábrica, tiene puertas y barrotes más sólidos, con un guardián tan leal que nada podrá escapársele. La parte más trágica es, no obstante, que el hogar no la libera de la esclavitud salarial; sólo aumenta sus tareas.
De acuerdo a las últimas estadísticas presentadas a una comisión “sobre trabajo y salario y hacinamiento de la población”, el diez por ciento de las trabajadoras asalariadas, sólo de la ciudad de Nueva York, son casadas, y aún así, tienen que seguir trabajando en tareas que son las peor pagadas en el mundo. Agreguemos a este horrible aspecto las fatigosas tareas domésticas, y ¿qué queda entonces de la protección y esplendor del hogar? De hecho, aún las chicas de clase media casadas no pueden hablar de su hogar, ya que es el hombre quien crea todo lo que la rodea. No es relevante que el esposo sea un bruto o un encanto. Lo que yo quisiera demostrar es que el matrimonio le garantiza a la mujer un hogar sólo por gracia de su marido. Allí ella se mueve en el hogar de él, año tras año, hasta que su visión de la vida y de los temas humanos pasa a ser tan plana, estrecha y monótona como su entorno. No puede sorprender que se transforme en una amargada, mezquina, pendenciera, chismosa, insoportable, que aleja al hombre del hogar. No podrá irse, aunque lo desease; no existe lugar donde ir. Además, el corto período de vida matrimonial, de renuncia completa a todas su propias facultades, incapacita totalmente a una mujer común y corriente para actuar en el mundo exterior. Se volverá descuidada en su apariencia, torpe en sus movimientos, dependiente en sus decisiones, cobarde en sus juicios, una carga y una lata, que provocará en la mayoría de los hombres odio y desprecio. Una atmósfera maravillosamente inspiradora para dar vida ¿no es así?
Y en cuanto al niño, ¿cómo podrá ser protegido, si no es por el matrimonio? Después de todo ¿no es esa la consideración más importante? ¡Cuánto simulacro, cuánta hipocresía hay en esto! El matrimonio protegiendo a la infancia, con miles de niños desamparados y abandonados. El matrimonio protegiendo a la infancia, cuando los orfelinatos y reformatorios están sobrepoblados, y la Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Niños debe ocuparse en rescatar a las pequeñas víctimas de sus “amantes” padres, para entregarlos a un cuidado más cariñoso, la Sociedad Gerry. ¡Es una burla todo esto!
El matrimonio tiene la facultad y el poder de “llevar el caballo al agua” pero, ¿lo ha hecho beber alguna vez? La ley pondrá al padre bajo arresto, y le vestirá con ropas de convicto; ¿pero ha calmado esto, alguna vez, el hambre del niño? Si el padre no tiene trabajo, o esconde su identidad ¿qué hará el matrimonio entonces? Invocar a la ley para traer al hombre ante la “justicia”, y ponerlo a salvo detrás de puertas cerradas; pero el trabajo que realice ese padre no va a beneficiar al niño sino al Estado. El niño recibe tan sólo una memoria marchita del traje a rayas de su padre.
En cuanto a la protección de la mujer, ahí radica lo peor del matrimonio. No es que realmente la proteja, pero la idea misma es en sí tan ofensiva, tal ultraje e insulto a la vida, tan degradante de la dignidad humana, como para condenar para siempre a esta institución parasitaria.
Es como aquella otra disposición paternalista…el capitalismo, que priva al hombre de su patrimonio, impide su desarrollo, envenena su cuerpo, lo mantiene en la ignorancia, en la pobreza y en la dependencia, y termina instituyendo instituciones benéficas que sacan provecho hasta del último vestigio del amor propio de un hombre.
La institución del matrimonio hace de la mujer un parásito, absolutamente dependiente. La incapacita en su lucha por la existencia, anula su conciencia social, paraliza su imaginación, y entonces le impone su benévola protección, lo que es realmente una trampa, una parodia de la naturaleza humana.
Si la maternidad es la máxima realización de la naturaleza femenina, ¿qué otra protección requiere aparte del amor y la libertad? El matrimonio no hace más que ensuciar, envilecer y corromper su realización. ¿No le dice acaso a la mujer “sólo a través de mí podrás tú dar la vida”? ¿No la condena, acaso, al encierro, degradándola y avergonzándola si ella se rehusa a comprar su derecho a la maternidad vendiéndose a sí misma? ¿No autoriza el matrimonio la maternidad sólo a través suyo, incluso si la concepción tiene lugar en situaciones de odio u opresión? Con todo, aún si la maternidad fuese el resultado de la libre elección, del amor, del extremo placer, de una pasión insolente, ¿no termina poniendo una corona de espinas sobre una inocente cabeza y grabando con letras de sangre el horrible epíteto, bastardo? Aún si el matrimonio diera cabida a todas las virtudes que pretendidamente se le atribuyen, sus delitos contra la maternidad lo excluirían para siempre del reino del amor.
El amor, el más fuerte y más profundo elemento en toda vida, heraldo de la esperanza, de la felicidad, del éxtasis; el amor, transgresor de toda ley, de toda convención; el amor, el más libre, la impronta más poderosa del destino humano; ¿cómo puede una fuerza tan irresistible ser sinónimo de ese precario e insignificante hierbajo engendrado por el Estado y la Iglesia, el matrimonio?
¿Amor libre? ¡Cómo si el amor pudiese otra cosa que no fuese libre! El hombre ha comprado cerebros, pero ni todos los millones del mundo han podido comprar amor. El hombre ha sojuzgado cuerpos, pero ni todo el poder en la tierra ha podido sojuzgar el amor. El hombre ha conquistado naciones enteras, pero ni todos sus ejércitos podrían conquistar el amor. El hombre ha encadenado y puesto grilletes al espíritu, pero se ha visto totalmente indefenso ante el amor. En lo alto de un trono, con todo el esplendor y la pompa que sus riquezas le puedan ofrecer, el hombre estará pobre y abatido, si el amor lo pasa por alto. Y si llegara a quedarse, la más pobre chabola resplandecerá de calidez, vida y color. Es que el amor tiene el mágico poder de hacer rey a un vagabundo. Sí, el amor es libre, en ninguna otra atmósfera puede habitar. En libertad se da a sí mismo sin reservas, generosamente, totalmente. Todas las leyes de los estatutos, todas las cortes del universo, no podrán desterrarlo una vez que el amor ha echado raíces. Pero, si ocurriese que el suelo fuera infértil, ¿cómo podría el matrimonio hacerle dar frutos? Es como la última lucha desesperada de la vida fugaz contra la muerte.
El amor no necesita protección; él es su propia protección. En la medida en que sea el amor el que engendre vida, no habrá niños abandonados, ni hambrientos, ni faltos de afecto. Yo sé que esto es verdad. Conozco mujeres que han tenido hijos en libertad del hombre que amaban. Hay pocos niños nacidos en el matrimonio que disfrutan del cuidado, la protección, la devoción que una maternidad libre puede ofrecerles.
Los defensores de la autoridad temen el advenimiento de una maternidad libre, porque les quitará su presa. ¿Quién va a luchar en las guerras? ¿Quién va a generar riquezas? ¿Quién va a hacer de policía, de carcelero, si las mujeres se negaran a criar hijas en forma indiscriminada? ¡La estirpe, la estirpe! grita el rey, el presidente, el capitalista, el cura. La estirpe debe ser preservada, aunque la mujer se vea degradada a la condición de mera máquina…. Y la institución matrimonial es nuestra única válvula de seguridad ante el despertar sexual de la mujer. Pero estos esfuerzos desesperados por mantener el estado de servidumbre no darán resultado. Vanas serán también las proclamas de la Iglesia, los fanáticos ataques de los gobernantes, vano incluso el brazo de la ley. La mujer no quiere ser más cómplice en la producción de una estirpe de seres humanos enfermizos, débiles, decrépitos, desgraciados que no tienen la fuerza ni el coraje moral para liberarse del yugo de la pobreza y la esclavitud. Desea, en cambio, menos y mejores hijos, engendrados y criados en el amor, a partir de una decisión libre; no obligada, como lo impone el matrimonio. Nuestros pseudo moralistas todavía tienen que aprender el sentido profundo de responsabilidad hacia el hijo que el amor en libertad ha despertado en el seno de la mujer, que incluso preferiría renunciar para siempre a la gloria de la maternidad antes que dar vida en una atmósfera en que sólo se respira destrucción y muerte. Y si decide ser madre, será para entregarle al hijo lo más entrañable y mejor que su ser pueda ofrecer. Desarrollarse con el hijo será su máxima; sabe bien que sólo de esa manera podrá ayudar a construir auténticos hombres y mujeres.
En el retrato que, con pinceladas maestras, hace de la Sra. Alving, Ibsen debe haber tenido en mente la idea de una madre libre. Ella era la madre ideal porque había superado el matrimonio y todos sus horrores, porque había roto sus cadenas y liberado su espíritu para que renaciera y retornase en una personalidad, regenerada y fuerte. Ay! Fue demasiado tarde para poder salvar la alegría de su vida, su Oswald; pero no lo fue tanto como para darse cuenta de que el amor en libertad es la única condición para vivir una vida plena. Aquél que, como la Sra. Alving, ha debido pagar con lágrimas y sangre por su despertar espiritual, repudiará el matrimonio como una imposición, una banalidad, una burla vacía. Sabrá, bien sea que el amor dure un brevísimo lapso de tiempo o por toda la eternidad, que es la única base creativa, inspiradora, elevadora, para una nueva estirpe, un nuevo mundo.
En nuestra jibarizada condición presente, el amor es realmente un desconocido para la mayoría de la gente. Mal comprendido y esquivo, rara vez echa raíces; y si lo hace, muy pronto se marchita y muere. Su delicadeza no puede soportar no soporta el estrés y la tensión del trajín cotidiano. Su alma es demasiado compleja para adaptarse a la fangosa trama de nuestro tejido social. Llora, gime y se lamenta con aquellos que lo necesitan, pero no están capacitados para ascender a la cima del amor.
Algún día, algún día, hombres y mujeres ascenderán, alcanzarán la cima de la montaña, allí se reunirán grandes, fuertes y libres, dispuestos a recibir, a participar y a bañarse en los dorados rayos del amor. Qué fantasía, qué imaginación, qué genio poético podría prever, aunque fuese sólo aproximadamente, las potencialidades de una fuerza tal en la vida de hombres y mujeres. Si el mundo alguna vez diese a luz a lo que es una auténtica camaradería y unidad, el padre será el amor, nunca el matrimonio.

¿Qué demonios es el Grupo de Pendones?

Jueves, 24 julio, 2008

Somos un grupo en Barcelona de los que estamos interesados en amor libre y que queremos profundizar en el tema de la sexualidad, de revolucionarnos el corazón y la forma que relacionamos, y aprender mutuamente. Impresionados por the ethical slut acabamos llamandolo el grupo de pendones.

Es un taller abierto a nuevas ideas y flexible a las necesidades de cada uno. Queremos abrir un espacio de apoyo mutuo donde poco a poco vayamos superando los miedos y mejorando nuestra capacidad de dar y recibir amor y cariño en nuestras vidas cotidianas. Nuestras metas son de autosanación individual y social.

La primera cosa que me preguntan es si tenemos orgías o sexo en grupo.

La promiscuidad en si puede ser liberadora, pero a menudo da otra vez la sensación de estar cosificado en un mercado de carne, otra manifestación de nuestra sociedad de consumismo desenfrenado compensando las carencias emocionales. Aplaudimos intentos de cruzar estas fronteras. Después de miles de años de represión, moralismo y castigo sobre la sexualidad y el amor, la revolución sexual del siglo pasado nos dejó con ciertas libertades – creemos que la vida sexual y amorosa debe ser algo facil, placentero, sin culpa ni pecado, y compartible entre quienes o con cuantas queremos. Pero esa revolución ha sido también cooptada por una filosofía individualista, la de sálvese quien pueda en un mundo de escasez emocional y sexual. La liberación personal es muy limitada sin liberación social, donde cada una es responsable de buscarse la vida amistosamente. Agredidas constantemente por publicidad, nos encontramos paradójicamente rodead@s de millones de personas y con mucha dificultad en encontrar amor, un mundo de hambre fabricado. La sociedad del consumo nos manipula por el sexo, crea unas inseguridades brutales y una necesidad inagotable, dejándonos quizás más obsesionad@s por el sexo que cualquier otra sociedad de la historia. Es desagradable comer con hambrient@s, pocas veces uno puede disfrutar la conversación. Pero todos podemos caer en esta situación, y creemos que la solución debe ser creativa, colectiva, y llena de compasión, una libertad a la vez responsable y generosa. Queremos amor, cariño y sexo abundante, variado y fácil – no solo para guap@s, jóvenes, ric@s, o l@s que mejor se manejen dentro de un entorno de mala distribución del afecto. Con el fin de encontrarnos más capaces de amar, propongo sentirnos más amados. Podemos hacer eso desarrollando las herramientas necesarias para lograr ser aceptados en el campo del sexo y el amor, expandir nuestros círculos de intimidad y entre nosotras dar mimos, cariño y tocarnos. De ninguna forma pretendamos lanzarnos hacia más necesidad, deseo, o excitación. Si surgen situaciones de excitación intensa, tendremos que hablarlo bien y asumir las responsabilidades y riesgos que aportan cualquier actividad de sexo en grupo. El sexo sigue siendo un lugar de tabúes, desconfianza, miedo, e inseguridades. Para lograr un espacio sin presión de hacer nada para lo que una no se siente preparada, cada una será libre de participar, solo observar o salir de cualquier dinámica. La idea es crear un espacio de amor y aceptación donde cada una supere sus miedos a su propio ritmo, sin burla ni juicio.

La segunda cosa que le ocurre a muchos al hablar de amor libre es un ataque a la institución de la monogamia.

Las altas estadísticas de infidelidad y divorcio demuestran que la monogamia no es para tod@s, pero hace falta recordar que para muchas personas la monogamia es un cinturón de seguridad en un mar de miedo. Las relaciones sexuales en pareja a menudo son la única fuente de compartir la intimidad y recibir amor corporal, y un ataque a esta institución es recibido por muchos como un ataque personal. El deseo de que cada una de nosotras sea libre de amar a cuantos y con quienes queremos, choca con el hecho de que muchas de nosotras todavía vivimos el amor como dependencia. La monogamia es una ideología que nos ha enseñado muchos mitos – queremos cuestionar la búsqueda de la media naranja o que las relaciones que duran son más valiosas por si, pero dejando a cada una soltarse su cinturón de la forma que pueden. Muchas de nosotras soñamos con tener una vida llena de amor incondicional, cariño variado y sexo abundante, y en aprender de los fracasos y logros de las demás, ayudarnos mutuamente en esa aventura.

A través de charlas, lectura, muestras de películas y documentales, esperamos investigar temas relacionadas con sexualidad, el apego afectivo y amor incondicional y experimentarlo en nuestras vidas a través de rondas emocionales, talleres, dinámicas, y excursiones.

Si vives en Barcelona y quieres participar en el grupo de pendones, manda un mail a Brian: vagemulo |A| yahoo punto es. Empezaremos otra vez en octubre 2008.

Tratamos de:

  • Cómo superar los celos y qué hacer cuando son insuperables
  • El desapego – de dónde surge el apego y cómo superarlo
  • Economías de escasez del amor – no hay límites de nuestra capacidad de amar
  • Intimidad, Amig@s y Amantes – saliendo de los patrones
  • El consumismo y la dependencia
  • Superando formas tóxicas de relacionarse con amantes y familiares.
  • Tabúes y miedos en relación con el sexo, el cuerpo, la suciedad y el pecado
  • Sexualidad y el amor durante la historia humana
  • Monogamia, poligamia y polifidelidad, propiedad privada y afectiva
  • Sexo, lenguaje y corrección política
  • Miedo a la soledad y el rechazo, y nuevas formas de familia y comunidad
  • SIDA y HIV, enfermedades de transmisión sexual y su prevención
  • Homosexualidad, heterosexualidad y transexualidad
  • Afrodisíacos, el sueño y las Fantasías
  • Tantra y Neotantra
  • Prostitución, pornografía, y la publicidad
  • Ejercicios (en casa a solas, en pareja o en grupo) para mejorarnos como amantes
  • Técnicas de masturbación.
  • El Kama Sutra, posiciones sexuales, y cultivando variedad.
  • Lectura: Anaïs Nin, Roberto Freire, Joseph Vincent Marqués, Emma Goldman, Erich Fromm, Miguel Ruiz, Wilhelm Reich; Easton & Liszt, etc.
  • Películas: Short Bus, Sammy y Rosie se lo montan, The Weather Underground, Laborare con Lentezza, Henry y June, etc.
  • Lo que tu propones